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lunes, 10 de enero de 2011

Castas, Clases y Estratos Sociales. Análisis histórico.

El México del Siglo XXI

Excélsior, Financiera, 15 de junio de 1992 (actualizado en junio 14 de 2013, con motivo de las estadisticas del INEGI, sobre las clases medias, ricas y pobres en México)

Uno de los aspectos que más ha ocupado la atención de los hombres a lo largo de la historia, es su pertenencia o no a un grupo, a una corporación, a una casta, clase o estrato social; esto le preocupa en su infancia, en su juventud y en su madurez, como lo puede ser en las sociedades asiáticas, orientales, mesoamericanas, griegas, romanas, musulmanas, medievales, renacentistas, colonialistas, industriales, capitalistas, socialistas y en las últimas democracias, que no son exactamente ni estas ni aquéllas, "sino todo lo contrario." estamos frente a "la sociedad posmoderna".

La mayoría de las civilizaciones han tenido diversas formas o esquemas para responder a interrogantes referentes a la estructura social en un momento dado. Quién soy, es un poco con quién estoy asociado, con quien tengo complicidad; "yo soy quien soy", es al mismo tiempo quienes están conmigo, de quién provengo, con quién trabajo, con quién vivo, con quién ando, qué grupo, clase, casta o estrato me ubica dentro del conjunto social, a qué me dedico, que hago, con quién lo hago, por qué lo hago, me gusta lo que hago, es honorable, prestigioso, interesante, no hay otro remedio, no lo es, cuáles son mis ingresos, de qué provienen, quiénes son mis amigos, desde cuándo, por qué, cuales y quienes son mis enemigos (no importa por que), parecen preguntas fundamentales que se han hecho algunos o todos los hombres a lo largo de la historia, no solo en México sino en todo el mundo. La interrogante de "conócete a ti mismo", en realidad es un problema de historia y de contexto. La ciencia de la asociación se presenta en este orden de ideas como la ciencia madre.

México ha tenido a lo largo de su historia diversas formaciones sociales y con ellas distintas clases sociales dominantes: cuáles han sido estas castas, clases y estratos sociales cómo han surgido, cómo se han articulado, mantenido, caracterizado, cual ha sido su geografía, sus intereses y donde han resultado más eficientes para el bienestar social me parece una interrogante propia de la transición a la "modernidad" rumbo al siglo XXI, sobre todo considerando que, la reforma económica del Estado en México necesariamente conlleva una participación activa de los ciudadanos, así como una reforma paralela en la estructura política y social, particularmente en los niveles de representación de la sociedad, ello considerando la liberación y apertura de una economía identificada, tradicionalmente como predominantemente mesoamericana y por ello con las formas autoritario-centralistas (donde el ejido esta en el centro de la discusión, del problema y de la solución).

Somos muy dados a analizar lo cotidiano mediante las experiencias más próximas, así no es raro que para analizar los problemas de convivencia generalmente lo hagamos con el auxilio del pensamiento asiático, con los libros de Confucio, de Lao Tse o Tsun Tzu; el pensamiento grecorromano con obras como la República de Platón, La Ética de Nicomaco, La Política de Aristóteles, La República de Cicerón, por que no, el pensamiento religioso, como Los Vedas en la India, El Gobierno de los Príncipes de "Santo Tomás de Aquino, La Biblia (socialista), la Guía de los Descarriados de Maimónides, las ideas políticas como El Leviatán de Thomas Hobbes, Al-Muqaddimah de Ibn Jaldún, aunque se tenga considerado habitualmente a El Príncipe de Maquiavelo, (ideología del absolutismo) como la primera obra que tiene por objeto propiamente la ciencia política.

En los últimos 200 años, a partir de la Revolución Francesa, (con la fisiocracia-liberal en la cabeza) prototípica "burguesa" liberal, se han dado tal número de acontecimientos científicos, bélicos, económicos, políticos y demográficos, que se han traducido en un desarrollo importante de las ciencias sociales. Quizás hoy en plena globalización y después del derrumbe de la URSS, sea útil, estando parados, como lo estamos en Mesoamerica, recordar algunas de las no escasas manifestaciones del pensamiento oriental, sin dejar de cuidar de no mezclar el manejo del Estado con la solución de los grandes problemas de la metafísica y de la ética.

Uno de los sistemas de organización social más antiguo es sin duda, el de las castas en la India, este sistema no por antiguo ha perdido vigencia, vale la pena recordar cuáles son las castas fundamentales que conforman esta visión, para junto con otros sistemas teóricos, categorías y esquemas conceptuales, mas recientes, hacer algunas reflexiones adecuadas para el México actual y su futuro inmediato.

Dentro de la estructura de castas de la India, en primer lugar, se encuentra la casta predominante de los brahmanes, suerte de sacerdotes gobernadores, líderes políticos y espirituales que tienen su origen en la espada o en la pluma, en la guerra o en el culto, dirigentes políticos que generalmente surgen de grupos guerreros exitosos que constituyen en sí, alguna tradición de clan importante para la conformación del Estado y que por lo tanto, tienen atrás de ellos alguna tradición "reconocida" por la sociedad a la que pertenecen, acreditamiento social, que constituye el capital fundamental en la orientación del grupo y con ello literalmente una acumulación de capital del clan, dirán los árabes: "asabiya" o grupo, que les sirve de apoyo para su inserción en el siglo, bien sea como conquistadores o grupo preeminente, individuos que disponen de valores de precedencia heredados de acuerdo a la tradición que, sin embargo, deben ser constantemente afirmados y reivindicados; aquí se ubican los reyes, los emperadores, los conquistadores, el káiser, el zar (expresiones en alemán y en ruso del cesar romano), los presidentes, los primeros ministros, los pontífices, los gobernadores, jefes de Estado y soberanos en general. La mayoría de ellos son preparados en muchas ocasiones "años antes de nacer", el lugar o posición en el que nacen, definirá buena parte de su futuro, no es ninguna lotería ni vana casualidad su posición social. En el ámbito religioso son frecuentes los ejemplos, así por ejemplo, Jesús en la Biblia es llamado "el nazareno" no por nacer en Nazaret, ya que como se sabe se dice nació en Belén, a él se le conoce como "el nazareno" por venir de parte de madre de un clan o familia, ligado o con pertenencia a un grupo "iniciático", denominado "los nazarenos"; Juan "el Bautista", era igualmente un nazareno; más atras, en el diálogo de Arjuna en los Vedas, el ya esta cansado de guerrear, pero él forma parte de esa casta y no puede formar parte de los brahamanes, tampoco de los sudras; en fin, sirvan estos casos para ejemplificar la importancia  del fenómeno de la precedencia, el valor de las tradiciones como de los valores reivindicados o vindicables.

Después de la casta de los Brahamanes, en segundo lugar se encuentran los Chatrias, esta casta, en la actualidad, es ocupada identificada con los militares (Arjuna) de tres y cuatro estrellas, nobles, funcionarios superiores, legisladores, líderes e intelectuales orgánicos reconocidos y en funciones, los cuales se encargan de operar los llamados "aparatos del Estado" que en términos Althuserianos serían los represivos, los administrativos o bien los ideológicos del Estado, que permiten la operación, mantenimiento y reproducción de la cosa pública. Los chatrias, por lo tanto, están representados por la alta burocracia, los legisladores, el mandarín "weberiano", los magistrados, letrados, maquiavelos, masarinos, tlatoanis, cihuacóatls, topiles, tecnócratas, líderes gremiales, diputados, cortesanos, eunucos y paniaguados, personajes con fuerza y poder suficiente como para soportar la operación y gobierno de la casta superior, la de los brahmanes, en una suerte de esclavitud voluntaria, (teoría moderna del liderazgo) de esta forma, el destino de todos se funde en un solo interés o programa político, "Nadie empeña su honor contra su voluntad", ni de arriba hacia abajo ni viceversa, pués se peligra. Son estos personajes dibujados por Confucio, Azorín, por Ortega y Gasset, por Stefan Sweig, Gaston Bouthoul, por Torquemada, Maquiavelo, Masarino, Pareto, Weber, Chevallier, J. Stwart Mills, A. Touraine, Peter Smith, Ramírez-Salim y por cuantos más, los que llegan a tener el ejercicio del poder, que se desprende de la monopolización de la gestión gubernamental y del manejo de los recursos públicos y forman junto con la casta de los brahmanes, lo que conocemos en México como la "clase política", misma que, debe subrayarse, no organiza ni produce otra cosa que no sean dignidades y servicios para los aparatos del Estado. En todos los casos, es la función, la posición social, la que se ocupa en el proceso productivo, le define, no los ingresos, que pueden ser altos, medios o bajos.

El rey Face caballero no fijodalgo, en el decir de Diego de Valera, también, siguiendo la vieja conseja que reza "El rey reina pero no gobierna'', parece recordarnos personajes bíblicos como José, aquel antecedente freudiano (por lo de la interpretación de los sueños), como de la administración pública que descifró con apoyo al inventario hidráulico y de la estadística de los ciclos de producción de Egipto, estando en prisión, los sueños del faraón y de ahí pasó a formar parte de la clase política de Egipto. De paria o sudra a chatria, no parece ser un tránsito por excepción nada más en este pasaje egipcio.

Spencer, ingenuo, no previó el sistema de "partido único", gracias al cual la clase política o burocracia se disfraza en democracia, lo cual implica designación previa de candidatos, voto acotado, intimidado y forzado de electores. Donde estos últimos no pueden más que protocolizar, legitimar, ratificar sin escoger. Por ello, dice Gastón Bouthoul: "Afirmar que no queremos hacer política. es entonces, hacer política" consientes de la terrible advertencia de Platón: "El castigo de aquellos que rechazan ocuparse de los asuntos públicos, es que los asuntos públicos caigan necesariamente en manos de gentes menos virtuosas que las de ellos."

Subrayemos por último, que fortuna no significa riqueza, sino el favor del soberano, quién eleva o rebaja a sus criaturas; por eso Maquiavelo ponderaba siempre más al príncipe que al principado y ubicaba la obtención del poder por el poder mismo, principio que bien puede definir el objeto fundamental de la ciencia política. Pensamiento medieval, que parece reflejar El Príncipe, obra que por cierto, fue desdeñada por "El magnífico" Lorenzo, a quién le fue dedicada con el doble propósito de influir en él y que le dieran empleo, dos cosas, que El Magnífico Lorenzo no hizo, pues desdeñó la historia medieval del poder, que es finalmente lo que le ofrecia su subdito.

En tercer lugar, encontramos a la casta de los Vaishias, esta casta es la de los organizadores de la producción de bienes y servicios de ayer, de hoy y de mañana; financieros, comerciantes y empresarios cuyo pensamiento, acción fundamental y cotidiana es la organización de la producción; el dinero, su acumulación, su reproducción. Los judíos para unos, el llamado mercatore medieval, la  burguesía para otros tantos medievalistas, la odiosa clase media para el populacho ladino o bien la estúpida burguesía para la vox letrada antipragmática, innoculada del "marxilococo mesomericanus rojo rábano tradicional", o bien, para el común de los marxistas: el gran capital financiero, tecnológico, comercial y de servicios, ligado (ratoneramente o no) a la clase política, los grandes sabios pragmáticos de las pequeñas, medianas y grandes corporaciones nacionales y transnacionales, organizadores todos ellos de la producción y distribución de bienes y servicios de ayer de hoy y de mañana. Hoy se le añaden las PYMES, pequeños y medianos empresarios.

En cuarto lugar se encuentra la casta de los sudras, esta casta incluye a los productores directos, clase productora de bienes y servicios, que comprende desde el mas sencillo trabajador agrario o peón agrícola, al obrero, los llamados mandos medios, los militares de barras, el personal de base y sindicalizado, los distintos oficios, el prestador de servicios, los vendedores, pasando por el más conspicuo técnico-profesional libre, incluyendo a los artistas en suma la clase obrera. En Francia, este segmento economico, que contiene a la agricultura  más exitosa del planeta, determinó a su vez,  la existencia de la escuela fisiocrata del Dr. Quesnay, la cual, a partir de la revolución francesa, empujó junto con la burguesía al feudalismo al despeñadero, cuando los excedentes en la producción, propia de los climas templados húmedos, ligados al avance tecnológico y al mercado hicieron que los salarios comenzaran a ser más importantes que las rentas, donde la fuerza más eficaz de esta acción fué sin duda, la generación de excedentes, que (como en el caso de "las chinampas mexicas"), pudo alimentar a un ejercito en expansión, generador del progreso técnico y su acción en el mercado con la industria metalúrgica y textil europea.

Las castas como los vaishias y los sudras están asociados en una unidad de contrario, ligados a la organización y a la producción, más que con aspectos relativos a los aparatos del Estado, conforman lo que dentro de la sociología norteamericana se conoce como la clase media, y que dentro del marxismo, no tiene cabida dicha categoría, es considerada incluso como un "barbarismo", frente a la oposición fundamental entre la clase burguesa y la proletaria.  Entre los norteamericanos, every body is medium class, así se habla de: medium medium class, medium hig class, medium low class. Ya Jorge G. Castañeda y Héctor Aguilar, como Luis de la Calle, han propuesto que México sea un país de clase media; el INEGI, presentó una propuesta de clasificación ad ok; se puede o no estar de acuerdo con ella, pero no deja de ser o representar un método estadístico válido.

En último lugar, se encuentra la casta de los parias, en ésta se ubican aquellos elementos de la sociedad que no tienen alguna posición económica o política, quizás ningún reconocimiento social; también, aquellos que aún habiendo salido de alguna de las otras cuatro castas, en una suerte de reacomodo, desfortuna, deshonor o infamia, que bien puede implicar la "renuncia por motivos de salud", por que no, por quiebra económica, y que no logran reincertarse nuevamente en alguna posición social o casta; estamos por supuesto entre otros, frente a los desempleados involuntarios, los subempleados, los llamados por cierto grupo de notables "los ninis", complementan el "ejército industrial de reserva"; los presidiarios, los llamados desarraigados y marginados, los estudiantes, debemos incluir al llamado lumpen junto con los fósiles, malvivientes, asesinos y ladrones; los chinos incluyen a los soldados rasos en esta categoría, en la cual finalmente deben ser considerados en general todos aquellos que no forman parte del "stablishment", están desconectados del sistema socio-político, léase Clase Política,  o bien marginados de la clase media, o quizás debamos hablar de las clases medias, del proceso productivo y su reproducción, identificables generalmente por no tener en su haber ningún reconocimiento social ni ninguna participación ciudadana.

Tocó a Carlos Marx, el filósofo de los modos de producción, el inmenso mérito de mostrar la importancia de la acumulación originaria y su relación con la superestructura y la estructura de los fenómenos sociales;  sin embargo, mientras que las clases sociales de Karl Marx están determinadas en las sociedades excedentarias por la posición que ocupan los sujetos dentro del proceso productivo; en el sistema de castas sociales, éstas están definidas, en las sociedades de subsistencia o tradicionales, simplemente por la posición social que, la propia sociedad gusta dar o reconocer al individuo. En todo caso las organizaciones sociales de castas, preceden a las organizaciones sociales basadas en clases sociales, su geografía y de alguna manera su conceptualización, también es diferente.

Como se verá más adelante, no son los aspectos raciales tan ponderados en Nueva España, en la época de los Habsburgo entre el siglo XV y XVIII, por aquella forma tan particular de relacionarse con la naturaleza, y que condicionaba la forma de relacionarse con los hombres, que determinó durante la Nueva España la creación de un sistema de castas, a partir de la relación con la raza del conquistador. De esta forma en la Nueva España, grosso modo, se definían las castas en el orden siguiente: peninsulares, criollos, mestizos, eurasianos, ladinos, españolados, mozárabes, mulatos, negros, lobos, saltapatrás, cambujos y ocupando la base de la pirámide social de este tipo de castas ocupacionales por raza tan infamante: los indígenas, los cuales desde entonces por mantener paradigmas y valores milenarios de subsistencia han estado desde siempre mantenidos por la legislación tutelar, en una situación de semiparálisis, han tenido gran dificultad para lograr alguna movilización o capilaridad social. La marquesa Calderón de la Barca, esposa del embajador español en México, (inglesa de orígen)  decía, a mediados del siglo XIX, hace poco mas de 150 años que "México era uno de los países en donde existían más instituciones de beneficencia pública".

La posición que ocupan los sujetos en la sociedad en el decir de Ibn Jaldún no es otra que la que la sociedad les quiere dar. Por otro lado, la experiencia lo ha bien demostrado, Lao Tse tenía razón, "el sabio o filósofo, que acepta funciones políticas, es en general y bien rápido absorbido y modelado por ellos y deviene un político como los otros”. Igual un obrero que deviene en dirigente o cuadro de sindicato o de partido, deja de ser obrero, ahora es diputado, representante popular, jefe de corporación, etcétera, etcétera.

Como se puede observar, la organización social de las viejas civilizaciones como en su orden pueden ser, la de China, India, Persia, Egipto, Grecia, Roma, Arabia, España o  Mesoamérica, representan un catálogo de castas sociales, orden que, no por antiguos pierden vigencia: la historia aquí, diría Claude Levy Strauss, "se presenta como una coyuntura de la estructura social", fenómeno en el que la precedencia o nacimiento tiene mucho que ver, explica buena parte del futuro, entre mejor se nazca más fácil será mantenerse en ese lugar; sin duda hoy, el sistema social economico, el modo de producción capitalista, permite la capilaridad social. Sin embargo, Ia regla observada, establece generalmente que para no ser considerado ajeno o snob (sin nobleza, sin precedencia establecida), es conveniente nacer en la casta o bien categoría social correspondiente. De llegar algún sujeto a una casta superior a la original, por habilidades o destrezas desarrolladas o adquiridas, como dijeran los griegos a través del desarrollo de las artes o de las ciencias, ello será posible, nada lo impide, sin embargo, la condición social del individuo en ese grupo, clase, estrato social o casta, al no tener ese handicap de conocimiento y de reconocimiento social, no será muy diferente de la de un burgués (snob), en un colegio inglés para nobles.

En todo caso, será hasta la próxima generación, dirán los árabes, en que la fortuna o desfortuna, la posición o no posición, la costumbre, la orientación o no, la denominada precedencia definirá la condición de salida del sujeto dentro de sociedades democráticas, en la cual, teóricamente, se es igual frente a la naturaleza y la ley. "Todos los hombres nacen iguales, así los hace la naturaleza", sin embargo, la educación y la cultura harán diferir a los hombres (Confucio) sólo tanto, como la cercanía o no del príncipe (Maquiavelo).

Como se vé hasta aquí, El Oriente,  tiene una sabiduría particular que se puede vertebrar estrechamente con proposiciones como las del mundo feliz de Aldos Housley, o bien con el reciente estudio de principios de los ´90, de corte keynesiano titulado por Raví Vatra, como "La Gran Depresión que se Avecina y Como Defendernos de Ella", que en resumen plantea el enorme crecimiento de los parias y de la desigualdad en la distribución del ingreso en Estados Unidos, donde la mayoría de la población joven, como en México, país a-capitalista (50% del territorio es ejidal y de estos mas del  60% son de subsistencia) está presentando, cada vez más, una mayor agresividad latente al perder buena parte de las prerrogativas educativas, de trabajo y esparcimiento de los años ´60 y ´70, época del mayor crecimiento económico del mundo en el siglo XX;  determinando una creciente militarización a pártir de los años ´80, ya sea directa o indi recta, como es el caso de la mayoría de los países que se postulan como democracias civiles, incluyendo a México, a través de la colocación en la administración pública de los hijos de los chatrias y vaisias del sistema. Así por ejemplo, Carlos Salinas de Gortari, puede representar un caso extremo de esta apreciación, pudiendo caracterizar al "mexican topiltzin" (señorcito) con perfil aristocratizante, en igual circunstancia, podrían encontrarse, entre otros personajes de la vida política mexicana, como pueden ser Alfredo del Mazo, Cuahutémoc Cárdenas, Manuel Bartlet Díaz, o Jesús Silva Herzog, quienes casualmente trabajaron como funcionarios superiores de Miguel de la Madrid en posiciones consideradas como relevantes.

En España se habla de la existencia de tres o cuatro poderes tradicionales que se articulan, a saber: primeramente siguiendo la caracterización que hace Gaetano Mosca en La Clase Política, se encuentran los aristócratas que generalmente provienen de los estratos militares y terratenientes de las sociedades tradicionales, al cual se agregan en países como México los líderes obreros y campesinos, en segundo lugar vendrían los comerciantes y empresarios capitalistas, siguiendoles en tercero los intelectuales, donde se pueden agrupar todos los clérigos, de órdenes regulares o seculares, tanto los religiosos como los laicos, tanto este estrato, como el llamado cuarto poder, integrado por escritores y periodistas generalmente.

Cristóbal Colón se refería a Mesoamérica, cuando hablaba o escribía a Europa, como "las Indias Occidentales" no por una equivocación geográfica, sino en forma deliberada, nos dice Torquemada en su Monarquía Indiana, para de esta forma prestigiar ante los ojos de los europeos a su "empresa", pués la India en el siglo XV, no solo era entonces, el destino de una nueva ruta, sino básicamente, representaba los productos gastronómicos de excelencia, tan codiciados en Europa como podían ser las especies, tal podría ser el caso de la pimienta o el azúcar, muy importantes sobre todo en una época en que aún no se contaba con el friengorífico y la carne se tomaba magra habitualmente; el condimento era fundamental para mejorar el gusto de la carne fresca; por otro lado, las verduras se consumían poco en la dieta europea todavía avanzado el 1500, de ahí la gota de Felipe II, por el gran "gusto" y predilección gastronómica por la carne; dichas especies no se podían obtener fácilmente por los europeos pués muchos cultivos como distintas verduras provenían de Asia. 

En la comida italiana, ¿que sería? sin el pommo d´oro (tomate), la papa en alemania, el cacao en Suiza o el pimiento morrón (nombre dado por parecerse a la pimienta en el sabor y a la cabeza en la forma), no los producía entonces el ecosistema europeo, por lo que, en el caso de los codiciados productos de la India, su obtención y traslado se dificultaba ante la presencia de los árabes en el Mediterráneo. Mesoamérica entonces, no era la India, pero tuvo Colón varios motivos, sobrados y suficientes, tanto económicos, sociales, culturales como políticos para decir y/o propalar, que había llegado a las "Indias Occidentales".

“La dialéctica se considera el arte
de dividir las cosas en clases”.

PLATÓN

Con la Ética de Nicomaco  de Aristóteles, quizá tengamos un buen ejemplo en griego de la importancia de la precedencia entre dos filósofos. Ya que son las virtudes (gr. vigor) y la amistad lo que constituye la base del sistema filosófico del discurso griego clásico. Los bárbaros no tienen virtudes, son ignorántes, golosos, borrachos, sensuales, poco confiables, intracendentes,  etcétera, etcétera. Justifica así el pensamiento griego, que "los bárbaros estén condenados a ser esclavos de los (virtuosos) griegos",  esta reflexión válida en el espacio y tiempo del pensamiento clásico, es el antecedente inmediato de Cicerón (greco romano), con su sistema de ciudadanos y plebeyos, relación en que la participación en la vida de la comunidad, determina el status del ciudadano y donde los honores romanos son tan importantes o más que las virtudes en los griegos "Si vales, bene est, ego valeo", expresión que parece ayudar a ponderar esta observación.

La decadencia del imperio romano a mediados del siglo V, en manos de los pueblos eslavos, turcos y bárbaros del norte nos dice Henry Pirenne, seguramente presionados por las masas del Este (asiático), generó al llamado "feudalismo" como hoy en día con la decadencia del socialimperialismo de la URSS, la unificación alemana, condiciona y explica los conflictos regionales en Chechenia, en Bosnia Hersegobina, o Chiapas en Mesoamérica.

La organización, fuerza y poder de los clanes y los linajes de la temprana edad media, son el germen de la moderna corporación. La Edad Media en Europa se caracterizó por la oposición compulsiva de siervos y señores feudales, como en la Mesoamérica tradicional o el "México profundo" entre pillis, topiles y masehuallis.

Los conceptos mediterráneos de honor y vergüenza discutidos en 1959, por un grupo de antropólogos como J. Peristiany, Pitt Rivers, Julio Caro Baroja, Glen Campbell, Pierre Bourdieu y Abou A.M.Zeid, en Burg Wartenstein, ensayos publicados en 1968, alrededor de un texto integrado por J. Peristiany denominado "El Concepto del Honor en la Sociedad Mediterránea", me parecen acaso más convincentes que cualquier otro exámen de la historia pasada; la continuidad y persistencia de ciertos modos de pensar mediterráneos en la conformación y operación de las clases sociales y/o de las castas sociales en Mesoamérica, es sorprendente, ello es motivo suficiente para recordarles y comentarlos en esta ocasión.

Todas las sociedades tienen reglas de conducta, verdaderamente los términos sociedad y regulaciones sociales son coextensivos. Todas las sociedades sancionan sus reglas de conducta: recompensan a quienes se conforman con ellas y castigan a quienes las desobedecen. Honor y vergüenza son evaluaciones sociales y participan de la naturaleza de las sanciones sociales; cuanto más monolítico sea el jurado, más enérgico será el juicio.

Lo característico de estas evaluaciones nos dice el profesor J.G. Peristiany "es que utilizan como patrones de medida el tipo de personalidad considerado como representativo y ejemplar en una determinada sociedad”. Quien quiera que, al ser medido por esos patrones "alcance la talla", puede sin caer en desgracia, quebrantar buen número de reglas refutadas como de menor importancia en relación con las del honor. De ahí que en muchos casos una persona pueda tomar la propiedad de otra, su vida e incluso su honor, con tal de conservar el suyo propio. También se considera que un hombre que nunca pone en peligro la propiedad, la piel o el honor de sus conciudadanos, no puede aspirar a tener ni a ganarse la reputación de hombre de honor, mediante la mera aceptación pasiva de las regulaciones sociales. Aqui recordamos la considerada mejor película del siglo XX, El Padrino, de Mario Puzzo.

Honor es el valor de una persona a sus propios ojos, pero también a los ojos de la sociedad. Es la estimación de su propio valor o dignidad, su pretensión al orgullo, pero también el reconocimiento de esa pretensión, su excelencia reconocida por la sociedad, su derecho al orgullo. Los estudiosos de los finos detalles de las relaciones personales, han observado que son del mayor interés los medios por los que las personas obtienen de los demás la validación de la imagen que de sí mismos gustan formarse. En este punto Maquiavelo señala que los hombres desean ser acariciados o reprimidos y que se vengan de las ofensas cuando son ligeras. A lo que Napoleón interroga: "se sabe acaso el A,B,C, del arte de reinar, cuando ¿se ignora que desagradando con poco es como si se desagradara con mucho?”.

El conflicto entre el aristócrata y el barriobajero, los dos considerados así mismos, como al margen o por encima de la Ley, el aristócrata sintiéndose la vivificación de la ley, casta mas de gobernadores que de gobernados, así como, desde su peculiar punto de vista el barriobajero, parece sentir lo mismo, dicho conflicto solo se resuelve habitualmente dejándose oír la palabra "cojones".

El honor, ocupa el vértice de la pirámide de los valores sociales temporales y condiciona el orden jerárquico de esos valores. Atravesando todas las de¬más clasificaciones sociales, divide a los miembros de la sociedad en dos categorías fundamentales, la de los dotados de honor y la de los privados de él. Shopenahuer diría aquí, "el que no tiene ningún estilo, no tiene ningún carácter". Yo también tengo bigote dirá un campesino griego o mexicano; el orgullo, el amor propio y por supuesto el miedo, son elementos que conforman, organizan y catalizan toda autoestima y desajuste psíquico, así como el posible desarrollo o no de los hombres en los grupos sociales.

El que pretende honor debe conseguir ser aceptado en su autovaloracion, debe concedérsele reputación, porque de otro modo su pretensión pasa a ser considerada sobrevaloración, mera vanidad, objeto de ridículo y desprecio. Con la moneda, como hemos visto,  pasa lo mismo.

Honor sentido pasa a ser pretendido, y este pasa o debe pasar a ser honor reconocido. Pero este argumento no encuentra siempre justificación en una sociedad compleja en la que el consenso no es uniforme, de hecho no existe ni en nsotros mismos. La dignidad de un individuo no es la misma a los ojos de un grupo que a los de otro y las autoridades políticas pueden verlo de una tercera manera, nuevamente estamos frente a la máxima Mesoamericana, frente a fenómenos de difícil conceptualización como puede ser el INEGI, en junio de 2013, "las clases sociales", No se trata sólo de diferentes evaluaciones de una misma persona, ya que las cualidades que se necesitan para lograr una función de dirigente en una comunidad rural, no son las mismas que se necesitan para agradar en la corte y viceversa. Un casanova campesino será considerado como un “voluptuoso”, en cambio el Don Juan, educado, no le interesara cualquier mujer, sino aquella que le pueda proporcionar honor y a través de ello  placer, entre otras ventajas.

El honor como sentimiento y modo de conducta, se distingue del honor como calificación en la lista de reconocimientos, sean estas distinciones, consideraciones o nombramientos. Las dos concepciones pueden situarse en dos polos entre los cuales fluctúa el uso común: en uno de esos polos, podemos poner la noción de honor derivada de la conducta en el sentido de que "todo se ha perdido menos el honor", y en el otro caso, cuando los títulos amontonados por el usurpador sobre los traidores que le ayudaron a llegar al poder, no son considerados como honorables ni bien vistos, ahí la adhesión al código de honor puede contraponerse a la posesión de honores. En estas condiciones, un primer fenómeno en aparecer es la corrupción...

La opinión popular que ve el honor de los rústicos, como más digno de aprecio que el de los cortesanos, hace que Tirso, como muchos otros autores, en el decir de Américo Castro, hagan común literario que "el honor se fué a la aldea", o el comentario de Voltaire que mantenía, en respuesta a Montesquieu, que es precisamente en la corte donde hay siempre menos honor..., o bien la cita en Questions Sur L'Encyclopedie: L´Honneur (Ginebra, 1774). Cita al regente, Duque de Orleans, que decía de cierto caballero: "C'etait un parfait courtisan; il n'avait ni humeur ni honneur".

Honores y deshonores se heredan por la la vía paterna, como las vergüenzas y desvergüenzas por la Iínea materna, el honor en el hombre se presenta como necesario para defender los ataques a las vergüenzas femeninas, al mismo tiempo que se requiere tener vergüenza en las mujeres para proteger los ataques al honor masculino, esta noción fundamental de la sociedad mediterránea pierde vigencia de tiempo en tiempo, en los ciclos sodomíticos decadentes de la sociedad; sin embargo, en la actualidad el conservadurismo urbano existente generado por la crisis, manifestado en la lucha contra el tabaco, contra el acohol, contra la obesidad, contra la promiscuidad, contra la demografía, contra el relajo, hacen que estemos en una sociedad tanto o más puritana que la propia era victoriana, la aparición del SIDA en la actualidad, refuerza las políticas conservadoras tradicionales del clero como de la reserva federal  o el Banco Mundial, en relación al control demográfico.

Criticar a las personas a sus espaldas es una cosa y tratarlas con desprecio cara a cara, otra muy distinta. Hay quien lo soporta, esta sociedad da una gran importancia a la cortesía y a las consideraciones, a las formas decía el tlamaitinime (filósofo) náhuatl, al grado que la política bien puede adicionársele el ser definida como un juego de consideraciones y a la guerra como uno de desconsideraciones; “como freír un pescado”, diría Lao Tse; cuando las personas se han "desairado" hasta el punto, de no sentirse preparados para conducirse con mutua cortesía, entonces evitan encontrarse, se reconoce que esas personas “no se hablan”, y los demás habitualmente conspiran para evitar situaciones en que aquellas se vieran forzadas a hacerlo. El siguiente diálogo, puede darnos la figura "¿Os mordéis el pulgar por nosotros, caballero? "No, caballeros; no me muerdo el pulgar por vos, pero me muerdo el pulgar caballero".

El que una persona no guarde las formas, es una invitación a que la otra tampoco lo haga y no necesariamente estarán dispuestas al encuentro o al albur, de tal suerte que el desaire puede ser la respuesta de uno o recíprocamente de ambos, lo cual se considera suficientemente fuerte en la corte, no así en la aldea, donde el juicio popular resulta temerario.

La buena o mala conducta cotidiana del individuo, afecta el prestigio del grupo familiar, a la vez que el individuo adquiere buena parte de su categoría social por intermedio de su familia. Este principio habitualmente se extiende a las clientelas políticas.

“Debemos saber distinguir entre
el deseo de amistad y la amistad”

Nicomaco.

"El más valer", que definía el honor en la sociedad mediterránea, en el bajo medioevo,  afectó profundamente la mentalidad, representó siempre los valores de comunidades cerradas que reivindicaban su sentir en forma colectiva. El honor no es, ni ha sido casi nunca, un problema individual, menos en la Edad Media, donde el honor era, y de alguna manera lo sigue siendo, un problema colectivo y ahí encuentra su cabal explicación aquel refrán frecuentemente utilizado: "dime con quién andas y te diré quién eres"; Yo soy quien soy, es al mismo tiempo, yo soy con quien estoy agrupado, asociado, con complicidad. Nunca el honor ha representado en la práctica una cuestión meramente individual. Así "el que desviste en público a su hermano, a su primo o a su amigo, con aquel que tiene alguna complicidad, se desviste él a sí mismo". Para la tradición mediterránea es un acto de degradación perversa, una "cabronada", algo que atenta contra nuestro propio honor, en México se considera no solo poco serio o una falta de lealtad, sino como una traición.

En Mesoamérica, es frecuente observar como las manifestaciones colectivas se utilizan para negociar en términos de fuerza, que no de argumentos, los argumentos son, se dice con desdén, para la burguesía, para las clases medias, no para los “hombres verdaderos” como pudo decir el Subcomandante Marcos, en La Realidad, municipio de Chiapas, quién pareciera, por su discurso, estar parado en el siglo XVI, amén de acer en "la tentación de la ingenuidad" propia de los adolescentes o de "los países del tercer mundo, subdesarrollados o tropicales, donde como inicia Pascal Brokner su discurso: "Todos los demás son culpables, salvo Yo".

La Ideología de masas del fascismo" tiene necesariamente en el medioevo y en las cruzadas raíces sensibles, Wilhaim Reich sintetizará esto en Alemania en pleno 1942, de la siguiente forma: es un cíclo que se inicia: "Yo, contra mi hermano; mi hermano y yo, contra mi primo; mi primo, mi hermano y yo contra los demás." Aquí la lucha se plantea para definir liderazgo, no exactamente para eliminar; recuerda la elección por usos y costumbres en las aldeas y comunidades de Mesoamérica.

En la alta edad media, con el avance de la convivencia en el mismo terreno de castellanos, judíos y moros, la sociedad cerrada de linajes y corceles, evolucionó hacia la civilidad, de esta forma la conversión obligada al cristianismo de judíos, infieles y herejes, favoreció la aparición de una nueva forma de concebir el concepto medieval del "más valer", se habló entonces de "cristianos viejos y cristianos nuevos", con ello tomó fuerza, en la larga época de los Habsburgo, la importancia de los árboles genealógicos, pués a través de un árbol genealógico sin mácula de sangre mora o judía, se obtenían los mejores puestos y distinciones en el orden secular y temporal del Estado. Por ello la noción del "más valer", defendido a sangre y fuego del principio de la Edad Media, perdía vigencia en la alta Edad Media y pasaría de moda, en realidad, se transformaba.

Los grupos sociales poseen un honor colectivo en el que participan sus miembros; la conducta deshonrosa de uno repercute sobre el honor de todos. "Soy quien soy", incluye "con quien estoy asociado". "Dime con quién andas y te diré quién eres", según reza el proverbio español. El honor pertenece a los grupos sociales de cualquier tamaño, desde el núcleo familiar, cuya cabeza es responsable del honor de todos los miembros hasta el de la nación, el honor de cuyos miembros esta ligado por su fidelidad al soberano. Tanto en la familia como en la monarquía o en las repúblicas, una persona simboliza al grupo, cuyo honor colectivo inviste.

La idea de que el honor del grupo reside en su cabeza fué fundamental para la concepció, tanto de los despotismos orientales, como de las aristocracias occidentales, aseguró la lealtad y fidelidad mediante el juramento de los vasallos a su señor; en una relación de este tipo, el inferior participaba del honor de su jefe, y estaba interesado en consecuencia en defenderlo (nuevamente la moderna teoría del liderazgo). El principio se extiende más allá de los vínculos del sistema feudal; también depende de él en la práctica el sistema de la clientela política en cualquier principado o república. De ahí la soberbia del paniaguado del llamado "ingeniero de botas fuertes" o del "déspota oscuro", o bien en contraposición, la gloria vicaria del servidor noble, que no es ni sumiso ni agresivo, sino que puede permitírsele ser asertivo y correcto.

El reconocimiento del "más valer" en la vida cotidiana, implica una cadena que va 1) del afecto o del amor, al 2) reconocimiento, credibilidad, solidaridad, de ahí al 3) honor, autoestima, valor, respeto, de ahí a 4) la fama, el prestigio, acreditamiento social, 5) a la riqueza y 6) a la vida;  en contra, el "menos valer” es generado por 1) el desafecto, el desinterés, 2) el no reconocimiento, descrédito, 3) deshonor, temor, indignidad, 4) infamia, grilla, ostracismo, túnel y/o desconocimiento social, 5) pobreza y 6) a la muerte".

En el diálogo de "los rubios" cuando el hacendado pretende los favores de la novia casadera en calidad de "derecho de pernada", el novio afectado le dice: 'Los reyes, como los amigos, dan honores no deshonores", como se ve, el que opera en el alter ego del hacendado es ella, no él, por ello se dice, “el que no parece amigo, es muy probable que no lo sea”.

Vale la pena recordar aqui a Maimónides (a) Ram Bam, el gran médico de Córdova en su "Guía para los descarriados", quien no hace menos por los judíos en el siglo XII, que Ibn Jaldún por los musulmanes en el XIV, con su Al-Muqaddimah, testimonios escritos del auge y decadencia de estos grupos en la España medieval. Miguel de Cervantes en esta perspectiva, significa algo próximo en 1588, no muy lejos del Concilio de Trento, para los españoles, fecha en que cayó la "armada invencible".

"Es la lucha permanente la que origina
el cambio perpetuo de un estado de cosas
a otro".

Ibn Jaldún, Al-Muqaddimah.

Para los Árabes del siglo XIII, el pensamiento de Ibn Jaldún, bien puede representar lo que para George Bataille, conocido como el "profeta de la coexistencia pacífica", ha denominado la "sociedad de empresa militar". Para Ibn Jaldún, la sociedad está compuesta de: nómadas y sedentarios. La vida nómada para Jaldún representa una suerte de "comunismo primitivo" donde el interés del grupo o "asabiya" es más importante que el interés individual, propio de la sociedad sedentaria.

Para el historiador musulmán el individuo es un átomo minúsculo que no juega ningún papel, más que de espectador, del verdadero sujeto de la historia, la sociedad, sin duda alguna, podemos estar de acuerdo en considerar al gran historiador musulmán como el padre de la sociología moderna, anterior a Maquiavelo, Vico, Montesquieu, Marx,  Emile Durkheim, Max Weber o la propia Escuela de los Annales en Francia.

La característica fundamental de la vida nómada o rural es su gran espíritu de solidaridad o asabiya. Para Jaldún, la asabiya quiere decir espíritu de grupo, lazos de sangre, consanguinidad, tribalismo, espíritu de tribu, espíritu de clan. Sus vínculos familiares y tribales, su resistencia y energía ante la vida azarosa y dura que llevan los nómadas, son en suma, las cualidades que hacen de ellos seres esforzados, sencillos y rudos.

La vida sedentaria o urbana, se caracteriza para Jaldún, por su complejidad económica y social, por la abundancia de los satisfactores inmediatos de la vida, por el lujo y la molicie propias del citadino, en suma por la delicadeza de costumbres que hacen del habitante de las ciudades un ser acomodaticio y débil que vive tanto más sumido en el marasmo de la inactividad cuanto mayores son sus riquezas.

El sentido de trivalidad, clan o "asabiya" es para el gran historiador musulmán, el único seguro contra las dictaduras de los tecnócratas, este comentario lo hace al momento de la decadencia de los califatos en Sevilla en el siglo XIV.

El filósofo tunecino creía que la organización social no podía ser modificada en nada, ni menos perfeccionada por efecto de la razón, como creían los griegos, se le conoce también como el "filósofo de la decadencia", ya que el acontecer histórico siempre lleva a la decadencia; ante la impotencia de los historiadores, filósofos, añadiriamos  geólogos y ambientalistas,  que, si bien comprenden el fenómeno, no pueden hacer nada para detenerlo.

Como todo científico de la historia sabe que sus análisis objetivos, sea cual fuere el grado de perfección que puedan alcanzar, no proporcionan sino el diagnóstico, jamás la terapéutica, "la agenda", dirá la modernidad. Pero, la pregunta fundamental que se hace Jaldún en el siglo que le tocó vivir, sería: “como evitar la decadencia del Islam, como evitar "las vacas flacas"; han sido necesarias 3 ó 4 generaciones de etnohistoriadores, géografos, sociólogos y economistas para poder unificar algunos criterios respecto a las características y problemas de las sociedades excedentarias y de subsistencia, industriales y tradicionales, así como a establecer coincidencias, ante la imposibilidad material de actuar con éxito, frente a un universo social con caracteres culturales (y climáticos)  marcadamente contrastantes, donde una pequeña diferencia en un uso cultural o una práctica en la vida cotidiana, -no estamos hablando de una gran capacitación-, sea entre la sociedad industrial o la tradicional, como han señalado tanto J. K. Galbraith, como Ch. Kindleberger,  pueden generar conflictos políticos y diferencias económicas abismales, entre diferentes grupos, sociedades e individuos, incluso dentro del mismo modo de producción, hoy capitalista.

Ibn Jaldún no concibe la cultura, sino como un pasatiempo placentero en medio del caos universal. Como un lujo más de la civilización sedentaria.

La existencia de ambas sociedades: nómada y sedentaria, es para Jaldún la base de un sistema para interpretar la historia y la vida cotidiana de su tiempo, el siglo XIV, de hecho se le considera, y lo es, un antecedente obligado de todo pensador que le suceda, sea Vico por su ciencia nueva, o bien Maquiavelo y Bodino por sus teorías políticas; Montesquieu y Buckle por su deterninismo geográfico (diferente a climático) ; por su idea del hombre natural o el "buen salvaje"con J.J. Rouseau; por su idea del hombre civilizado y su servidumbre con Nietzche; por su fatalismo filosófico y su panteísmo con Herder y Hegel, en fin por sus teorías sociológicas se le ha hecho precursor de Comte y Durkheim y por su interpretación materialista de la historia con Marx.

Sin duda, es un antecedente de muchos más, incluso americanos como J. K. Galbraith, pese a ello y a que Ibn Jaldún, esta más cercano cronológicamente a nosotros que el imperio romano, no ha sido traducido al español, sino hasta el año de l977 (F.C.E), lo cual no significa más que el gran desdén de la cultura española hacia lo árabe después de 7 siglos de dominación.  El esquema de la oposición entre nómadas y sedentarios es útil y revelador y lo ha sido para muchos análisis de guerrillas y ejércitos como puede ser en el caso de la revolución mexicana de principios del siglo XX, el del ejército Villista, los "dorados" por el color caqui de su vestimenta en el horizonte;  significa un ejército de un proletariado industrial (desempleado por la crisis del cobre) en transición de carácter nómada, así el mismo Doroteo Arango, representado para muchos de sus biógrafos como un típico nómada desde los tempranos dieciséis años, determinado por un problema familiar de honor y vergüenza, al últimar a uno de los López Negrete por haber mancillado a su hermana. En tanto que Emiliano Zapata, representa un hombre sedentario de Anenecuilco, con una mentalidad tribal de patria chica, quien para Jean Meyer o John Womack, pudo bien representar un personaje propio de las clase media local;  caporal, capataz, o caballerango de Ignacio de la Torre Mier, yerno de Porfirio Díaz; quién estaba a favor de la propiedad privada de los documentos coloniales que poseía, y fue en su memorial un "contrarrevolucionario" al momento de Madero;   se vestía de punta en blanco los domingos, como lo describiera John Womack allá por el lontano y romántico 68. El ejército zapatista, a su vez representa la imagen de un ejército, de calzón de manta,  propio de una sociedad sedentaria, estática, conservadora, como la del Estado de Morelos, con intereses perfectamente localizados y establecidos en el ámbito de esa localidad.


"Las leyes no pueden ser malas
en donde son buenas las armas,
hablemos pués de las armas y
dejemos a un lado las leyes"

Nicolás Maquiavelo

Davanzatti, quien recibe la herencia florentina de Maquiavelo, en el siglo XVI, piensa más como un banquero práctico de clase media, que como un político, ya que al referirse al príncipe en sus Lettione Della Monete, simplemente se refiere al príncipe como al “órgano que gobierna al Estado, sea algún individuo o varios, algunos ciudadanos o todos”, reconociendo que "el mejor gobierno es el de los más", ello guarda una estrecha relación con el más valer del partido que en alguna época fué llamado "el partido de las mayorías", así como con aquel slogan de "la solución somos todos" en 1974, por José López Portillo, en su abierta campaña tempranera de candidato único, rumbo a la presidencia de la Republica; representan expresiones utilizadas  más o menos recientemente, propias del príncipe de Davanzatti.

Las características del ecosistema tropical (mesoamerica)  y subtropical (áridoamérica) de esas mayorías, explican el perfil no sólo del discurso político, también del ejército, al que se refiere el polítólogo Roderic A Camp en 1994, así como de las políticas económicas que dicho contexto impuso en su oportunidad. Léase las "dos décadas ganadas" exégesis de la crisis, entre 1962 y 1982, o sea del estado popular al estado de anarquía, de la Alianza para el Progreso (ALPRO)  a la nacionalización de la banca; entre finanzas excedentarias internacionales y el estado de libertades con economía predominantemente de subsistencia, se dieron las dos décadas ganadas, la factura en los ´80, la llamada popularmente “la década pérdida”, que se proyecta hacia el siglo XXI, con el 60% de la población en pobreza extrema, que refleja el mismo porcentaje de ejidos de subsistencia en lastimosa pobreza extrema.

Clérigos o religiosos (léase intelectuales), y militares (léase aristócratas y terratenientes), son para Gaetano Mosca los segmentos sociales fundamentales de reclutamiento de la clase política; Ibn Jaldún comenta que, es en la espada donde está la gloria y quizá muy en el fondo, ahí se encuentre el origen real de la separación en Mesoamérica del poder político en civil y religioso, “las dos puntas tradicionales”.

Señala Mosca que, en el caso de los terratenientes, de las sociedades tradicionales, con el avance hacia la sociedad industrial excedentaria, con ella hacia la civilidad y la democracia, aumentarán de valor los terrenos y con ello muchos terratenientes podrán vender sus propiedades a valores presentes, amasando grandes capitales con los que podrán conformar buena parte de la clase capitalista. Para el senador vitalicio italiano, cuyo último discurso en 1928, fué en contra de Benito Mussolini, cada momento histórico tiene su propia clase política, la cual se caracteriza por, siempre, tener un carácter revolucionario.

John Kennet Galbraith (1908-2006), el economista norteamericano que trabajó tanto con los gobiernos de Roosvelt como de Kennedy y  ayer, viejo profesor universitario, nos habla de la sociedad industrial y la sociedad tradicional, este esquema nos recuerda al conflicto que desembocó en el enfrentamiento militar entre el ejército yankee y al confederado, contraste entre la naciente industria y el romanticismo de la plantación sureña;  muy próximo a la versión mexicana de sociedades excedentarias y las de subsistencia o bien entre los patrones culturales de los ecosistemas de Mesoamérica y Aridoamérica, análisis que semeja el esquema de nómadas y sedentarios de Ibn Jaldún o bien de la plantación e industria; del campo y la ciudad, que Marx había dirigido frente al problema del excedente económico y su apropiación, entre burgueses y proletarios y que en la actualidad la oposición entre sociedades de clima templado húmedo frente a los de clima tropical húmedo y árido, determina y exacerba.

Por su parte la sociología norteamericana, nos ofrece un esquema propio de las clases medias, todo el mundo forma de una u otra forma parte de la clase media, productora de bienes y servicios, aquí la distinción fundamental, se presenta por los niveles de ingreso y/o de gasto, se habla así de: top medium class, big medium class, medium medium class, under medium class, etcétera, Desde este punto de vista Ross Perrot, el magnate que aspiró a la presidencia de los EEUU, era miembro de la clase media, hig, por supuesto. En México se agrega tradicionalmente la expresión "clase media popular", recordándonos las distinciones propias de los pillis o señores y macehuallis o también llamados tributarios de chiles.

Alude así, la sociología norteamericana más al perfil de "mass media", que generan los medios masivos de comunicación para el consumo, que al enfoque de castas como los vaishias y sudras a que nos referimos líneas arriba. Ya que para la sociología norteamericana es el nivel de ingreso-gasto, lo definitivo y revelador en la clasificación del tipo-nivel de clase media, diferente al marxismo, que le considera un "barbarismo conceptual",

A la Clase Media, en el caso de México, ya se han referido, como  su caracterización y caricaturización muchos sociólogos mexicanos, de manera más o menos reciente, se puede mencionar a Raúl Olmedo, Gabriel Careaga y Guadalupe Loaeza, quienes han dedicado ensayos reveladores de la idea mexicana de esta categoría.  Hoy el INEGI, se aproxima más a la categorización norteamericana, en su reciente informe.

Es en esta clase media (que incluye las PYMES) dibujada, esquematizada, caricaturizada, mistificada, anhelada y ridiculizada, es donde está el motor de la economía en Mesoamerica, no el acelerador. El acelerador y el freno, siempre lo será la clase política. Ello no es monopolio de México, si queremos ver feliz al pueblo alemán (aquí en alguna manera todos somos alemanes), veámoslo preparando una guerra, la fruición iterativa de los preparativos proporcionará pleno empleo, satisfactores, fraternidad, inventiva  y alegría a la colectividad que la organice y el botín de guerra será siempre atractivo y digno premio al vencedor.

Para Carlos Marx, a quien le toca escribir entre 1844, en que publica sus primeros escritos y 1883, en que muere, vive una época en la cual, la revolución industrial en Occidente magnificaba las utilidades del capital industrial y comercial en una suerte de acumulación originaria propia del siglo XVI, sin la presencia, entonces, del desafío asiático, que a partir de 1975, presenta la Cuenca del Pacífico al resto del mundo.

Karl Marx, estableció un sistema fincado en la oposición de la "unidad de contrario" o lucha de clases entre burgueses y proletarios, a partir de la contradicción "histórica" entre estas dos clases sociales, categoría sociales contemplados por los mesoamericanos precapitalistas, siglos antes como castas del tipo vaishias y sudras, lo podemos identificar entre los mexicas, con los poshtecas y los topiles frente a los macehuallis; o bien, nómadas y sedentarios entre los árabes; con esa dicotomía construyó Marx el esquema ideológico de lucha de clases,  propia de una sociedad excedentaria capitalista, de clima templado húmedo, como es la inglesa, la francesa o la alemana del siglo XIX, con el sentido social de la fisiocracia exitosa de los franceses, más que de una sociedad de subsistencia y precapitalista como en Mesoamérica.

Dicha ideología, definió, sin embargo, la mayoría de los eventos de practicamente todo el siglo XX y soportó ideológicamente el surgimiento de regímenes autoritarios en sociedades tradicionales como el cardenismo, el stalinismo, el castrismo o el maoismo, así como el auge y decadencia de la economía de la URSS.

Mesoamérica se integró a España y sus tradiciones en el siglo XVI, el "más valer" y la existencia aquí y allá de una suerte de monarquía hereditaria como lo narra Torquemada, harán siguiendo el comentario de Manuel Ramos Pedrueza allá por 1935, en su "Lucha de clases a través de la historia de México", que las clases dominantes mesoamericanas, como Don Fernando de Alba Ixtlixóchotil o la misma Isabel Moctezuma, Tepuixco, negociaran con la nueva clase en el poder la permanencia de sus privilegios integrándose rápidamente a los aparatos del estado, pero ahora  ya no como soberanos, sino en calidad de chatrias o nobleza local.

Aquí como allá los árboles genealógicos contaron (y cuentan), en los beneficios del Estado secular, de otra forma, representan mero oropel, aunque los intelectuales españoles del temprano siglo XVII hayan tachado a sus antecesores, defensores de un honor gótico, de "inmorales", ello no ha perdido en la práctica su vigencia. Ya en el setecento con la influencia borbona, griega y renacentista, se baliza la decadencia de la España de los Habsburgo, enmarcado por la influencia del temprano protestantismo con el desarrollo del capitalismo; hasta entónces, es que se va a reconocer por los intelectuales españoles, los valores propios de la emergente clase media, propia del modo de producción capitalista; como pueden ser los valores relativos a los deberes y las virtudes en términos confucianos y griegos, o bien, el sentido de organización y eficiencia en el trabajo que introducen los cameralistas franceses, desde el mercantilismo alemán, con el "enfoque de sistemas o sistémico" de Henry Fayol, que a principios del siglo XX, introdujera F. Taylor en la línea de producción del Ford, después, en los años treinta, la escuela de los annales le introduce en el enfoque de la historia social, más tarde la economía, con la matriz de insumo-producto de Wassily Leontief, en los cincuenta la sicología, con el "sicoanálisis o terapia de grupo", hoy dicho enfoque se incorpora en todo el campo científico.  

En todo caso, la conformación de la sociedad mesoaméricana, tiene orígenes autoritarios, militaristas y aristocráticos de tipo asiático y oriental, que van a ser asimilados por la corona española en los primeros años de la colonia, pués ambas son sociedades con valores predominantemente de subsistencia, dotadas de tradiciones con un profundo sentido del honor y poco sentido práctico, donde el relajo y la falta de seriedad tan común entre las clases populares, son muy mal vistas entre los dirigentes y gobernantes, a quién se les exige el gusto por la sobriedad, como lo expresa Marguerite Yourcenar en su extraordinario Adriano, nos dice así: "entre los romanos, tan proclives a la gula, el sexo y la lujuria, veían, sin embargo, muy mal el sexo entre sus gobernantes", por ello se dice frecuentemente que "la esposa del Cesar no sólo debe ser casta (pudorosa), sino también, debe parecerlo".

En México no hemos estado exentos de personajes tan poderosos como corruptos, baste recordar en Mexico a personajes tan sencillos como Eufemio Zapata, o Dámaso Cárdenas,  Máximino Ávila Camacho, Raúl Salinas, Marciel Maciel, a los hijos y parientes de esposas de presidentes como los Bribiesca filopanistas, a los parientes de gobernadores (de todos los partidos), a ex-gobernadores (hoy de moda) la lista puede resultar más larga. Aqui nos dice Lord Ashton: "Si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente".

El "mestizaje" cultural, para estos efectos,  para la sociedad mexicana, tiene motivos más que raciales en que fundarse, coexisten de hecho varios ecosistemas y conviven varias sociedades y culturas, diferentes tradiciones,  múltiples razas y estamentos laborales y económicos, que constituyen una compleja unidad nacional a partir de la independencia de España. El mestizaje a finales del siglo XX, creemos a diferencia de Miguel de la Madrid, en su campaña a la presidencia del país, quién expresó que es un problema  "filosófico". Creo,  que ello quizás pudo ser hasta el siglo XIX, o racial a partir del XVII, con los borbones, como lo pudo ser en la colonia, sin embargo hoy, no es sino un problema cultural.

Sin embargo, aquí como en cualquier parte, el "más valer", la genealogía, el sentido de "asabiya" o clan, las virtudes y el sentido de organización y la eficiencia en la utilización de los factores de la producción son los ingredientes del ascenso de la nueva clase política mexicana de hoy y del mañana, de modo que son estos notables, a los que les queda desde antaño reservado el arte de la guerra o la política propiamente hablando; lo cual, se puede observar cuando le preguntaron a Carlos Salinas, cuanto tiempo se había preparado para llegar a la presidencia, respondió, "en mi caso 20 años antes de nacer", respuesta obligada de un prototípico mexican topiltzin.

En otros casos, cuando provienen de la clase media, de la "cultura del esfuerzo", como Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo, Vicente Fox o Felipe de Jesús Calderón, actuarán sin esa pretensión, espontánea y seriamente, no de oídas, sino a partir de la cultura que les ha generado su condición social de precedencia, que en ambos casos, no es la clase política tradicional, a la que pertenece Enrique Peña Nieto;  sino la de la emergente clase media, que por lo que se ve, le toca descifrar e inventar tanto el discurso, el estilo y formas de conducción de la nueva clase política dominante del modo de producción capitalista (todavía ejidalista...), dentro de la globalización y el llamado neoliberalismo. No se omite mencionar que en México, con el ejido no funciona, ni el keynesianismo ni el neoliberalismo, discusión propia de la crisis financiera contemporánea, entre la comunidad económica europea y los Estados Unidos.

Es difícil terminar un ensayo como éste cuando se tiene el propósito de exponer una sintética reflexión, vigente y útil para quien la comprenda, ya que uno de los problemas que presenta la globalización a finales del siglo XX, es justamente la presión sobre las clases medias, al aumentar la desigualdad de los ingresos entre las actividades orientadas al comercio exterior frente a las destinadas al mercado doméstico, con la sobrevivencia del modo de producción de subsistencia propio de mesoamérica; pués el neoliberalismo en su etapa actual, desde los años ochenta, como el maquinismo a finales del siglo XIX, por la mecánica de la globalización, favorece el crecimiento del desempleo involuntario, sin que haya alguna posibilidad de poder evitarlo en forma directa y deliberada por el Estado en la transición de la crisis, con el significativo aumento de lo que en este ensayo hemos denominado los parias o bien de una clase media orientada hacia el autoempleo (PYMES) con la limitante de la existencia del ejidalismo a-capitalista, (propiedad  de la tierra estatal, inembargable...); sin duda la intervención del Estado para atenuar los efectos en las partes más marginadas y orientar a las economías de subsistencia hacia el desarrollo de la producción de excedentes, puede estar más que justificada, sin embargo, hoy su financiamiento es más difícil que ayer. El aumento de la deuda, de las entidades estatales en México, a la caída de las participaciones fiscales,  parece confirmar esta observación. 

No omitimos mencionar que, la privatización de las empresas públicas, es una consecuencia de la crisis, pero es el rostro del neoliberalismo; reducir el déficit fiscal, libera recursos para atender estas necesidades, por lo que socialmente estan, ampliamente justificadas. Aun así, se necesita desamortizar la tierra ejidal de subsistencia (60%)

En este sentido, en un país como México, la creación de la Secretaria de Desarrollo Social o SEDESOL, obedece a una vieja dicotomía entre sociedad de subsistencia y sociedad excedentaria, ello puede soportar y caracterizar al discurso político tradicional y quizás continuar considerándose como correcto y necesario, no así para otros grupos semimodernos y modernos. 

La cuestión última que me parece fundamental para una sociedad como la mesoamericana, es que el límite de tan buenos propósitos sea financiado con el uso de recursos fiscales, llamados también recursos propios, pués si se utilizan para financiar estos “subsidios corrientes al consumo”, ingresos extraordinarios por única vez, como los provenientes de la venta de activos del Gobierno Federal, sobrevaluando la moneda o aplicando recursos extraordinarios,  cuyo origen sea el crédito público, de origen occidental u asiático, estaremos nuevamente en la antesala de la anarquía, favoreciendo la profundización de las causas que están en el origen de la crisis económica que se ha prolongado a lo largo de los últimos 30 años.

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